¿Crisis, un punto de quiebre o de cambio?

A veces las crisis empresariales permiten tomar decisiones que mejoran el rendimiento de las organizaciones. Foto Pixabay.

Con el propósito de lograr independencia y estabilidad económica, muchos individuos han empezado a crear PyMES y MIPyME. Pero realmente ¿cuántas de ellas se consolidan en el mercado? ¿Por qué cada año se cierran y se crean nuevas empresas?

Son altos los índices de mortalidad empresarial a nivel nacional e internacional. Anualmente se crean miles de compañías, pero pocas sobreviven. Este problema se debe a que muchas organizaciones no saben qué hacer ante la crisis, la cual se presenta como un fenómeno para ofrecer un punto de quiebre o de cambio.

Es complicado reeducar para que las organizaciones comprendan el significado de la crisis. Son pocos los autores, universidades y escuelas que hablan sobre la solución entorno a este fenómeno, el cual se presenta de forma inesperada y con muchas variables.

La crisis es algo más que una situación indeseable y llena de incertidumbres. Es el punto que se presenta como una forma para crecer a través de la solución.  “la crisis es cambio y todo el mundo cambia a través de la crisis” (Marín, 2002, p.15).

La anterior premisa, significa que la dificultad se muestra como nuevos horizontes para que las organizaciones sean encaminadas ante una decisión asertiva, o tal vez negativa que las hará recordar sólo en la historia.

Este fenómeno presenta patrones marcados: una etapa silente donde la crisis ya está gestada pero no muestra síntomas, una etapa de escalada donde muestra su real impacto y daño, y una etapa de descenso donde la crisis amaina (Remy, 2013, p. 2). Estas etapas pueden variar y pueden convertirse en un punto de clímax para superar nuevas dificultades que se presenten en su trayecto.

Existen casos de éxito que muestran que el crecimiento empresarial sí es posible. Esto no quiere decir que las mismas hayan pasado por procesos fáciles, por el contrario, se han enfrentado a miles de situaciones que las han llevado a la implementación de mejoras continuas.

Toyota, a finales de la Segunda Guerra Mundial cayó en una crisis económica que llevó a sus creadores a generar estrategias de manufactura para mejorar sus condiciones y competir ante las nuevas empresas extranjeras. “Esta solución, los llevó a ser líderes en la producción de automóviles y a la creación de Lean Manufacturing “un sistema de gestión que se ha expandido a otros sectores y países por exponer un paradigma para la excelencia industrial” (Hernández y Vizán, 2013, p.6).

Por otro lado, está Kodak la empresa estadounidense que dominó por mucho tiempo el mercado de películas fotográficas, pero que cayó en crisis cuando comenzó la era de la digitalización. Esa tardanza en adaptarse a la época, la llevó a una reestructuración y renovación de sus procesos. (Barreiro, 2012, p. 8).

Y por último Pan Am, la icónica aerolínea fundada en 1927 que llegó a ser una de las marcas más reconocidas en Estados Unidos. Un atentado terrorista sufrido (Reino Unido) en diciembre de 1988 y en el que murieron 259 personas, fue uno de los factores de su caída. La empresa desapareció en 1991 y aunque ha habido varios intentos de resucitarla, ninguno ha prosperado. (Iriarte, 2016, p5).

Estos casos demuestran que todo proceso empresarial tiene que pasar por fenómenos de incertidumbre, tanto sociales, económicos, naturales, familiares, entre otros para que se produzca una mejora o una pérdida. Tan pensada sea la estrategia, serán los resultados.

¿A qué se debe tal éxito o fracaso? se debe a la manera en que las organizaciones incorporan en su entorno empresarial modelos o métodos de gestión que se ajusten a sus procesos de producción con fines de ser más competitivos, eficientes e innovadores.

Cuando se habla de entorno empresarial, se hace alusión a la oferta, la demanda y la tecnología. (Marín,2002, p.84). Estos tres factores son el común denominador de las empresas, los cuales se muestran como un universo cambiante que deben ser previamente controlados y gestionadas para poder perdurar en el tiempo con reconocimiento y fidelización. No sirve de nada que las organizaciones ofrezcan un producto excelente, sino se cuenta con un público que lo demande.

Como bien se ha mencionado, la crisis lleva a buscar soluciones de una necesidad en particular. Si se hace un paréntesis, las empresas pequeñas o de países bajos buscan mejorar sus adversidades con un fin de supervivir y perdurar en el tiempo, adaptando sus métodos según les convenga. Mientras que las organizaciones de gran escala o de países desarrollados pretenden enfrentar sus crisis como una forma de enriquecerse cada vez más, creando un conglomerado eficiente para la productividad de las mismas.

Una de las formas para sobrevivir ante las posibles crisis, es tratar de que los ingresos puedan ser superiores a los egresos, con el fin de que el flujo efectivo sea positivo.  Es muy común que muchas organizaciones cuando obtienen egresos mayores que sus ingresos, tienden a gestionar créditos. Esta acción pretende buscar una solución quizás errónea, lo que se está haciendo es una iliquidez que pasa de una crisis temporal a una crisis permanente.

El éxito empresarial yace en la manera en la que las organizaciones logran seducir a sus consumidores. No se trata de producir por vender, sino ofrecer algo más, es decir un valor agregado que lleve a la aceptación de quien lo demanda. Cuando esto se logra, se aumentarán los ingresos, evitando las situaciones críticas.

Cuando se habla de ingresos, se hace alusión a cuatro palabras claves como la adaptación, la competitividad, la diferenciación y la comunicación. (Marín,2002, p.154). Con estos aspectos, se busca crear una sinergia con el entorno laboral para que se presenten oportunidades positivas, eficientes y eficaces.

Las comunicaciones de forma asertiva se transforman en un método positivo que facilitará la toma de decisiones. A medida que esta acción es apoyada desde aspectos como la voluntad informativa, la actuación honesta y responsable, la preocupación por los consumidores o afectados, la señalación de situaciones fuertes o positivos, podrá haber un cambio significativo y una claridad ante la situación.

Albert Einstein dejó como legado: “Si quieres resultados distintos no hagas siempre lo mismo”. Es así como la crisis también se transforma a medida que las organizaciones se adaptan al cambio sin alterar su entorno.

Factores externos como la globalización, los fenómenos ambientales, el frenesí tecnológico y el cambio prematuro de las demandas de los consumidores, estarán latentes para despertar este fenómeno crisisológico, el cual es inevitable hasta en los tiempos de bonanza, pero que deja como experiencia tres dimensiones que se conforman según sus siglas: Confianza, Responsabilidad, Inteligencia, Seguridad, Iniciativa y Serenidad.