En Colombia crean IKO, un brazo robótico para niños en situación de discapacidad

El brazo robótico IKO es una innovación que permite hacer inclusión social e integración con los niños y adolescentes que presentan limitaciones físicas.

En Colombia se ha desarrollado un brazo robótico denominado IKO, el cual cumple la función de ser un juguete y una herramienta de aprendizaje para niños y adolescentes.

Según Carlos Arturo Torres el diseñador de IKO, esta prótesis permite que los niños puedan realizar acciones comunes como coger y manipular objetos. Asimismo, dispone de varias partes desmontables donde el usuario puede modificarlo con piezas de plástico Lego y así crear diversos juguetes como cohetes, carros, aviones, entre otros.

“Cuando trabajé en Lego, comprendí que los juguetes pueden ser un arma para propiciar el aprendizaje y la integración social. Por eso acudí a diseñar estas prótesis lúdicas, con la idea de que los niños puedan portarlas con confianza y seguridad, puesto que las piezas externas que trae consigo, hacen de ella una herramienta atractiva e innovadora, tanto para ellos como para los niños que no cuentan con esta discapacidad” añadió Torres.

El emprendedor de IKO pretende trabajar de la mano con este foco social, para que los mismos puedan personalizar sus prótesis, añadiendo sus propios módulos construidos con Lego, con el objetivo de desdramatizar su condición física y puedan ver su situación de una forma menos limitante.

Ahora bien, con este brazo robótico IKO el diseñador colombiano recibió en el mes de febrero del 2016, el premio del foro Netexplo, organizado en la Universidad Dauphine de París. En este espacio se premiaron las grandes innovaciones en materia de tecnología digital.

En esta feria internacional, IKO compitió con una serie de proyectos innovadores en todo el mundo. Entre ellos una app de traducción móvil con 11 lenguas oficiales de Sudáfrica y un robot japonés apto para entrar a la Universidad de Tokio.

En el momento, Carlos Torres espera conseguir más financiación por  parte de entidades del Estado u organizaciones privadas, con la finalidad de continuar desarrollando este proyecto. “La idea es comercializar IKO a finales de 2016 o mediados de 2017, con un precio asequible para que los niños de bajos recursos puedan obtenerlo sin ninguna condición.